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domingo, 22 de septiembre de 2013

DATOSMACRO.COM




La web datosmacro.com es muy interesante para el seguimiento de los grandes datos de la economía a nivel mundial. Os recomiendo su consulta frecuente. Sitúa en cada una de las posiciones generales en tiempo real: PIB, prima de riesgo, paro, mercados de valores...

La sigo desde hace mucho tiempo y ha evolucionado muy positivamente: de ser una página sencilla, con un "volcado" de información y poco más, a pasar a ser de pago, con el consiguiente poco éxito, a presentar una interface fácil y amena.

Y a ti... ¿te sirve?

viernes, 20 de septiembre de 2013

STEVE JOBS: MI ARTÍCULO EN LA REVISTA "COMUNICACIÓN"




Steve Jobs fue un genio. Y consiguió su objetivo más deseado: dejar una marca en el universo. Como inspiración vital tuvo el ideal de vivir su vida siguiendo su intuición. Pensaba que todo lo que hiciera tendría conexión en un futuro: "los puntos se conectan" era otra de sus ideas básicas. Por eso, el "fracaso" de Next y las dificultades de Pixar más tarde fueron la clave del renacimiento de Apple y los generadores de la nueva revolución tecnológica y cinematográfica más importante de los últimos 35 años.

Aprovecho para enlazar el discurso de clausura de la Universidad de Stanfor de 2005.



Hoy se estrena en España la película sobre su vida.



No la he visto aún, pero conozco bien la biografía de Steve Jobs, y espero verla pronto para comprobar si es buen reflejo de la obra escrita por el autor Walter Isaacson. Steve Jobs es la única biografía autorizada por el propio personaje.

Hoy, mi querido amigo y doctor Antonio Pienda, me ha comunicado que ya se ha publicado mi artículo de reseña sobre esta obra bibliográfica en la revista  "Comunicación. Revista internacional de comunicación audiovisual, publicidad y estudios culturales". En ella resumo y comento la biografía de Jobs y al tiempo... la propia vida del genio.

Léela, te gustará, te incitará a leer el libro... y luego dime qué piensas.

martes, 10 de septiembre de 2013

EL CLIENTE ES LA RAZÓN DE SER DEL MARKETING


 
 
El cliente siempre tiene la razón. Esta es una afirmación del ABC del marketing y las ventas comerciales. Yo creo siempre tiene la razón… razonadamente. A veces no la tiene. Otra cosa es que el Euro sea más fuerte. Pero eso es otra cosa.

Lo que sí es una máxima es que el cliente es el que compra, el que entrega su dinero por tu producto o tu servicio. Parece lógico, por lo tanto, que un cliente contento proporcionar más y mejores compras  o euros que uno descontento.

Compañías como Apple o Amazon, o mejor, visionarios empresariales como Steve Jobs y Jeff Bezos lo tienen claro. Para ellos el cliente es lo primero. La forma de máxima satisfacción del cliente es la satisfacción del uso del producto, la “experiencia del usuario.”

En el caso de Jobs, la plena y satisfactoria usabilidad de sus productos y servicios (iPhone como producto, iTunes como servicio) dependía del control total del hardware y el software. Esto, más uso fácil e intuitivo (“sin manual de usuario”) le llevaron al control del entorno digital que sería su siguiente gran revolución (y que tal y como camina actualmente Apple… se puede quedar en un mero esbozo).

Sin embargo, Jobs, a diferencia de Bezos, no creía en la orientación del cliente. Para él, el cliente no tenía por qué saber qué quería. La gran aportación al marketing de Jobs consiste en adelantarse a lo que el cliente quiere. Siempre recordaba la base de este argumento: decía que Henry Ford comentaba que si le hubiera preguntado a la gente que qué querían, las personas hubieran contestado que más caballos que corrieran más. El producto perfecto y el perfecto uso no están en la mente del cliente.

Bezos, en cambio, sigue apoyándose en el marketing tradicional: “averigua qué es lo que tus clientes realmente necesitan”.

Salvo este matiz, ambos compartían el mismo objetivo: “Si ofreces una gran experiencia, los clientes no podrán resistirse a hablar de ella”.

Recientemente, Jeff Bezos ha comprado el periódico The Washington Post. A priori esto es algo extraño dado el estado de declive de la prensa escrita. Pero Bezos sabe lo que hace. Nadie creerá que quiere tirar 250 millones de dólares a la basura. En un tiempo veremos qué hace, pero ahora mismo declara claramente lo que para él son las bases de su éxito con Amazon: “Poner al cliente primero. Inventar. Yser paciente.”

Inventar y ser paciente.

¿No son estas pautas generales en el mundo de las empresas y del management actual?

Y tú, ¿qué piensas?

domingo, 1 de septiembre de 2013

RAJOY: “ESPAÑA HA LEVANTADO CABEZA”



Cuando Mariano Rajoy llego al Gobierno de España, en diciembre de 2011, tras ganar las elecciones por mayoría absoluta, tenía dos caminos para elegir sólo uno por el que empezar a gobernar: el camino de la propaganda en el peor de los sentidos, del nadar y guardar la ropa, del hacer aquello que está en el programa maquillando con comunicación y otras herramientas y técnicas lo que fuera non grato para el pueblo; o el camino de cumplir el programa cuyo objetivo único era y es el de devolver a España  a la senda del crecimiento económico y como consecuencia la recuperación del empleo para la población activa, la competitividad de la industria y el comercio español, la mejora de los sueldos y salarios de los empleados públicos y privados, etc. En definitiva, la garantía férrea del Estado del Bienestar, al borde de la quiebra (una vez más como ya ha ocurrido en otras ocasiones en los últimos 35 años).

Claramente optó por el segundo camino. Pero con salvedades que ponen de manifiesto precisamente que tiró por esta senda y no otra. Quiero decir lo siguiente: Rajoy decidió llevar a cabo su programa, pero la realidad general de España era tal que impedía los mayores propósitos: bajar impuestos, subir pensiones, inversión en investigación, creación de empleo de inmediato, etc. Tuvo entonces que optar por tomar medidas no populares no incluidas en su programa para enderezar el rumbo del país, más aún, para frenar la inercia de una nación a la deriva con la finalidad de poner la brújula al norte y entonces empezar a maniobrar según lo programado en las elecciones.

Esta práctica le pondría en la picota, se convertiría en blanco de todos: de la oposición política, de los sindicatos, de la patronal en algunos asuntos, de sus votantes, de sus no votantes, de los que ni votaron… En fin, aquella política, si algo conseguiría no sería precisamente guardar la ropa del agua. Rajoy se mojaría. Y así Rajoy decidió gobernar sin mirar ni los votos ni el electorado.

Al fin y al cabo tenía cuatro años por delante.

En diferentes conversaciones políticas con amigos y familiares he tenido clara esta opinión. Incluso en los últimos meses me ha atrevido a manifestar que antes de finalizar 2013 tendríamos el anuncio por parte del Gobierno de España de una rebaja de impuestos, incluso la ejecución de alguna rebaja de algún impuesto. Aquellos con quienes lo he hablado pueden dar fe de lo que escribo.

Ayer, en Soutomaior, en el discurso del inicio del curso político, Mariano Rajoy se comprometió a volver a ese mismo sitio dentro de un año para “anunciar una bajada de impuestos”.

Creo que existen dos razones detrás de este anuncio: primero, el convencimiento absoluto apoyado en los números de que España está entrando en la senda de la recuperación económica y por lo tanto podrá bajar impuestos para seguir estimulando la economía y meterla en carril; segundo, los votos, la propaganda. Dentro de  poco más de dos años, si ningún escándalo o razón extraordinaria lo aborta, el presidente del Gobierno de España convocará elecciones generales y para entonces Mariano Rajoy querrá volver a ganar, y por supuesto con mayoría absoluta, para continuar con su proyecto global político y con el programa que para entonces escriba. Además, hasta aquella fecha, se producirán otras elecciones importantes: europeas, municipales, algunas autonómicas (quizás las autonómicas andaluzas sean muy pronto). Para todo esto, Rajoy inauguró ayer el tiempo oficial de comunicación y propaganda positiva, apoyado en los resultados positivos de sus grandes y no aplaudidas decisiones efectuadas durante la primera mitad de su mandato.

Creo que este modelo es bueno: trabajemos, hagamos las cosas, en silencio mejor que alardeando o propagando lo hecho, con un objetivo, con criterio, con profesionalidad, con rigor, corrigiendo los errores que puedan surgir, con humildad… y si funciona lo que hemos construido, entonces y no antes vendámoslo. El otro modelo, el de la demagogia, el de la farfulla, el de la mentira camuflada por bellas palabras, el aborregamiento de la sociedad y la creación de estómagos llenos agradecidos, sin construir cosas buenas, haciendo todo a trompicones, sin rumbo, sin profesionalidad, sin criterio… ese modelo no es bueno. Independientemente del color político este es un patrón que conduce al fracaso y muerte.


Y tú, ¿qué piensas?

sábado, 31 de agosto de 2013

MEMORIAS DE ALFONSO GUERRA 1982-1991: "DEJANDO ATRÁS LOS VIENTOS"



El segundo tomo de las memorias de Alfonso Guerra abarca el periodo de 1982 a 1991: desde el arranque del Gobierno socialista en diciembre de 1982 (tras la victoria electoral de octubre) hasta su dimisión como vicepresidente del Gobierno en enero de 1991.

Si bien la primera parte de las memorias, “Cuando el tiempo nos alcanza” se estructura en pocos y densos capítulos, cargados de la emoción de los años jóvenes de una persona como Alfonso Guerra, años de construcción de una persona, de una personalidad, de adquisición de conocimientos de aspiraciones ideológicas e ideales, de contexto histórico de lucha por la libertad, de construcción de un proyecto político casi utópico, arrancando en la descripción exhaustiva de la vida desde el nacimiento, lo que hace que la narración sea apasionada, emocionante e intrépida, esta segunda parte es opuesta.

Opuesta en el estilo: se detrae madurez en la redacción; más razón, más ironía, menos emoción, más descripción de hechos.

Opuesta en forma: son tantas las vivencias que recuerda el autor que las ordena cronológicamente de forma rápida de manera que nos encontramos con 115 capítulos o títulos, desarrollados en 466 páginas:  1 capítulo cada 4 páginas. Sólo este dato describe la cantidad de acontecimientos narrados lo que apunta a un contenido rápido, descriptivo y ágil, que obliga a profundizar menos y ser más mordaz.

Opuesta en la propia experiencia: lo que Alfonso Guerra vivió hasta 1982 no tiene nada que ver con lo que vivió desde ahí a 1991.

Esta última es la gran diferencia entre sus años de infancia, adolescencia, juventud y crecimiento hacia la madurez, y los años de maduración en el ejercicio del poder, situado en el epicentro, en el núcleo de la toma de decisiones para el cambio, desarrollo y devenir de un país y su sociedad.

¿Cuáles son los puntos destacables de esta obra? El libro hay que leerlo, como cualquier libro, pero los cuatro ejes en los que se apoya Alfonso Guerra son:
1. Historia: Alfonso Guerra hace memoria de todos los grandes acontecimientos que vive desde el día en que sentó por primera vez en su despacho de Vicepresidente del Gobierno en Moncloa hasta el día que abandona este mismo despacho, poco más de ocho años después. Son recuerdos en orden cronológico (aunque no detalla cada un con fecha exacta, no se trata de eso), que recogen todo: su trabajo y su vida personal. Ya hiciera esto en su primera parte, pero como dije antes, con mayor detenimiento en cada recuerdo. Y es que ahora, insisto, los ocho años y poco de ejercicio del Poder son en extremo intensos.
2. Humanidad: en cada momento que puede resalta su carácter humano y humanista: siempre trata de destacar la grandiosidad humana de aquellas personas que le marcaron como persona por encima de sus roles político-profesionales. Y especialmente sensible se muestra con el permanente recuerdo de sus hijos, por aquellos años niños, infantes. Para Alfonso Guerra, la paternidad es su mayor orgullo y trabajo.
3. Recelo: prácticamente todos los episodios narrados por Alfonso Guerra están cargados de recelo, de rencor. No de un rencor vengativo, sino de una  necesidad de expresar en la libertad y conciencia de su versión vivida aquella opinión acerca de personas que le defraudaron por falta de coherencia para con los principios que decía o aparentaban tener. Es especialmente claro (y por ello duro) con Javier Solana, Carlos Solchaga y José Rodríguez de la Borbolla. Deja retazos también claros de José Bono. Toca enérgicamente a Jorge Vestringe. Y no acaba de entenderse su visión acerca de Felipe González. También repasa a Manuel Fraga y José María Aznar, pero más por cuestiones de oposición política que de recelo. Igual que ocurre con Nicolás Redondo, aunque aquí el amargor es político-profesional.
4. Claridad: sus memorias son claras. Tiene buena memoria. Pero entre las líneas el lector observará que cuanta su memoria. Es decir, su versión. Es rotundo. Destaca permanentemente la rectitud de sus acciones conforme a sus convicciones. Pero las páginas negras de aquellos años, como por ejemplo los diálogos con ETA, el “Caso Juan Guerra”, y las crisis de Gobierno, el cambio de opinión del PSOE hacia la OTAN, etc. no acaban de ser descritas en profundidad. Quien conozca al detalle la historia de aquellos años será muy crítico con el recuerdo de Alfonso Guerra. Quien no sepa tanto entenderá, como he comentado, que… faltan datos.

Hace pocos meses, Alfonso Guerra publicó “Una página difícil de arrancar. Memorias de un socialista sin fisuras”. Son sus memorias desde 1991 a la actualidad. Las comentaré más adelante. En  cualquier caso, merece la pena leer de principio a fin  esta gran Obra histórico-política porque ayuda a entender dos cosas: por una parte se comprenden algunas razones de por qué hoy estamos como estamos, y esto ayuda a valorar más nuestra democracia y nuestro país como nación única, independientemente de los sentimientos nacionalistas y regionales, que lejos de segregarnos, deberían enriquecernos (leyendo la  Obra se aprecia el valor de cada condición de cada territorio diferente de España, pero español en definitiva); en segundo lugar, Alfonso Guerra deja ver el desarrollo de una ideología política, el socialismo, con sombras y luces, pero sin lugar a dudas vencido por la realidad de los tiempos actuales a la que, quizás por falta de coherencia y  por lo tanto por “fisuras” permitidas, el socialismo no está sabiendo adaptarse. Hasta el año 1982 los socialistas consiguen una posición claramente socialista, que empieza a desdibujarse a partir de su segunda legislatura, es decir, a partir de 1986 y que en la década de los años 90, no sólo se pierde, sino que abandona sin recuperar nunca “El Programa 2000” (pág. 446).

Es una buena lectura, que completa el primer todo… y deja ganas del tercer.

Léelas y luego vemos tú qué piensas.